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MANEJO

El manejo del toro de lidia en el campo y en los corrales resulta muy complicado consecuencia de la especial idiosincrasia de los ejemplares de la raza, en los que prima una agresividad innata de modo que son muy frecuentes las peleas y los accidentes.

Con frecuencia se producen situaciones que ponen en peligro la integridad del personal encargado de manejo o que pueden ocasionar bajas y lesiones irrecuperables entre las reses.

Por todo ello se precisa que los operarios estén altamente especializados para llevar a cabo con éxito la crianza de este tipo de vacunos.

 

El personal dedicado al cuidado de los toros de lidia debe hacer gala de una gran afición y dedicación a su labor, así como de destreza en su manejo, valiéndose para el mismo de la ayuda de dos elementos fundamentales que son los caballos y los cabestros. Unos y otros deben estar perfectamente domados y obedecer al mando de los vaqueros par facilitar los apartados, conducciones y encierros de las reses

En el manejo de las ganadería son vitales las instalaciones integradas en la misma como la plaza de tientas, el embarcadero, los corrales y corraletas, los chiqueros, las mangas, el cajón de curas o mueco, el cajón de herrar, la manga de vacunar y, ocasionalmente, la ducha de los animales.

 

La plaza de tientas es el auténtico banco de pruebas de la ganadería. Allí se realiza la prueba funcional de selección de los futuros reproductores. tanto de las novillas que pueden convertirse en vacas de vientre, como los futuros sementales. La plaza es de obra, empleando en su construcción bloques de hormigón. Se emplea tanto para la selección como para capeas y tentaderos.

El embarcadero, construido con materiales similares a la plaza de tientas, tiene una manga, corrales corraletas y chiqueros en número suficiente para facilitar el manejo y evitar percances por peleas que puedan surgir entre los animales, especialmente cuando se encuentran encerrados, ya que en esa situación los menos fuertes no tienen posibilidad de escapar cuado sufren algún tipo de agresión por parte de los ejemplares dominantes.

Los embarcaderos deben disponen de puertas metálicas correderas que faciliten el apartado de los animales.

 

El cajón de curas o mueco es metálico  y se utiliza para atender a los animales que han sufrido algún tipo de herida, lesión o cornada. Este tipo de cajones tiene una serie de puertas laterales, que facilitan el acceso a las diferentes regiones del cuerpo del animal y presentan en su parte delantera dos ventanas por donde salen las astas. La fijación de la res se realiza mediante un yugo , una maroma y una polea, de modo que queda inmovilizada facilitando la operación que vaya a realizarse.

El cajón de herrar es metálico. Está provisto de una puerta posterior, por donde entra el becerro o becerra y otra anterior dotada de una palanca que permite sujetar el cuello del animal. Igualmente tienen una trampilla lateral que facilita el marcaje o herrado y unas cadenas o sogas que se utilizan par amarrar los becerros mientras se realiza la operación.

Las marcas se realizan a fuego, son el número de reata en el costado, la última cifra del año de nacimiento en la paletilla. Los ejemplares se identifican con una señal en las orejas, realizada mediante cortes en ambas ya que nuestra señal son las medias orejas.

Los animales reciben en la paletilla la última cifra del año ganadero en el que han nacido. Este abarca desde el uno de julio de un año cualquiera hasta el treinta de junio de año siguiente, de modo que cualquier becerro que nazca durante el primer semestre de un año llevará en la paletilla la última cifra de dicho año, mientras que los que nazcan durante el segundo semestre llevarán el último guarismo del año siguiente. Dicha marca es idéntica para todas las reses de una misma camada.

También son idénticas para todos los ejemplares las marcas que pueden situarse en el anca  que corresponden con el hierro de la propia ganadería y el Libro Genealógico en nuestro caso la E de la agrupación.

Finalmente se colocan en el costillar de uno a tres números, que se corresponden con la identificación individual de cada ejemplar. Estos números son correlativos a partir del uno en los machos cada año siendo en las hembras correlativos hasta el 999, momento en que se volvería a empezar por el 1.

Al margen del embarcadero, cuyas dependencias completan la manga de vacunar y la ducha que tienen funciones higiénico-sanitarias.

A parte de las instalaciones de manejo normal la finca cuenta con varios cercados que se destinan a la formación de los lotes de cubrición de las vacas de vientre, amén de algunos dedicados al cuidado especial de los animales que se encuentran en peores condiciones, a los sementales fuera de las épocas de cubrición, o a las reses que se escapan habitualmente de los cercados donde deben estar, o distorsionar la buena marcha de la ganadería en el aspecto reproductivo si invaden los cercados donde se encuentran los lotes de vacas madres o de las novillas, pudiendo llegara a cubrir alguna de ellas.

Estos cercados poseen puertas por donde meter y sacar a los animales aprovechando sus querencias del mejor modo posible y además estar dotados de bebederos con agua corriente. El pienso se aporta en cajones metálicos, bañeras, comederos, etc, o bien en tolvas de autoconsumo.